Fiebre de oro, fiebre de viaje
Afición por los viajes la ha habido siempre desde que el mundo es mundo. Por ejemplo el extremeño Hernando del Soto en el 1539 sintió la llamada del mar y se organizó un viaje para ver lo que podía traerse de otras tierras lejanas.

Como todo el mundo de su época sabia que Colon llegó a la Habana en 1492, él preparó una expedición con 600 hombres y llegó a Florida, pero antes pasó por la Habana donde no estuvo mucho tiempo porque preferia la búsqueda del oro a las suculentas playas cubanas. Hicieron stop en Menphis, Arkansas, Oklahoma y otros, y han quedado en la historia como que fueron los primeros europeos que cruzaron el rio Mississippi. El pobre Don Hernando pasó de la fiebre del oro a la fiebre viral la cual le llevo a la tumba el 8 de mayo de 1542 por lo que se quedó sin ver la costa mejicana donde aterrizaron los hombres que quedaban de su expedición.
Hoy los tiempos han cambiado, pero no las rutas de viajes. Podemos hacer lo mismo que Don Hernando en un tiempo mucho más corto cogiendo un vuelo directo a la Habana, donde tomamos un cafe en La bodeguita del Medio, que tuvo como cliente a Hemingway, luego nos damos unos bañitos en Varadero y bién relajados saltamos con los niños a Florida para que vean en Orlando Disney World y como estamos a 120 Km. de Tampa podemos desplazarnos alli para ver el museo de Dali y para que los niños no protesten les podemos llevar al museo para niños llamado la Ciudad del Chaval (City Kid).
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